LOS MILAGROS Y EL REINO DE DIOS

“Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”

Hechos 4:29-30

¿PARA QUE SIRVEN LOS MILAGROS?

“Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo. Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón”

Hechos 5:12
La Escritura declara que eran muchos los milagros y prodigios que había. Lo primero que debemos ver acá es la importancia de que estemos llenos del Espíritu Santo y para eso debemos prepararnos en oración y ayuno.

Si empezamos a hablar de milagros, van a empezar a suceder. Dios nos ha llamado a vivir en la economía del milagro, pero Dios no hace milagros a quienes son malos administradores; ni sana a personas que se están autodestruyendo por no cuidar su salud. Es necesario que haya una transformación de carácter y al hablar de transformación nos estamos refiriendo a cambios de hábitos, cambios en la forma de manejar nuestra vida.

Si hablamos de milagros y señales son muchos, no solo sanidades.
Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13
Somos llamados a conocer y vivir los principios del Reino de Dios, pues nosotros no celebramos una religión sino una relación con Jesucristo que nos introduce a través de principios a su reino para que nuestras vidas cambien aquí y ahora. Por eso 2 Corintios 5:17 declara que si alguno está en Cristo tiene que tener una nueva vida y no es una vida en el más allá, sino que tiene que haber una transformación ahora.

MILAGROS Y TRANSFORMACIONES

Los milagros son para transformar no para satisfacer necesidades.
El enfermo cree que necesita un milagro para ya no estar enfermo, pero lo que Dios quiere hacer es mediante la sanidad demostrarle que así como cambia la deficiencia física, de la misma manera quiere transformar su vida.
El reino de Dios son más que conceptos. Las personas reciben muchos milagros pero no son transformadas, por eso Jesús a muchos les dijo “Vete y no peques más porque te puede venir algo peor”. Dios te sana pero si eres imprudente, tu milagro pierde la razón de ser.

LAS ENFERMEDADES

No es lo mismo conocer y tener el perdón de pecados que nacer de nuevo; nacer de nuevo nos habla de que la simiente de Dios esté dentro de nosotros y venga a producir una transformación de la conducta.

Existen las enfermedades físicas o del cuerpo. Cuando estamos enfermos Jesús va a sanarnos y devolvernos la salud; nos enfermamos por vejez, desgaste, por descuido, por causa del pecado y maldad.

Existen también las enfermedades del alma que son el resultado de conflictos que se acumulan por nuestra manera de ver e interpretar la vida y caemos en relaciones en que creamos amarguras, odios, rechazos, etc.

Existen las enfermedades espirituales. Cuando se abren puertas al mundo espiritual que no tiene autoridad sobre tu vida, Lucas 13:11 la mujer encorvada.
Sé libre de tu aflicción espiritual; la palabra de Dios siempre produce vida, Juan 6:63 Oír la palabra y entenderla es diferente. Por eso vamos a ayunar para que Dios nos de revelación de su poder para entrar a la dimensión de milagros, portentos, prodigios, cosas extraordinarias, ser creyentes sobrenaturales que vienen la dimensión de la palabra que produce vida, que tengan vida en abundancia.

Esta esfera de la Palabra de Dios debe empezar operando de tal manera que nosotros le hablemos a nuestras entrañas, como dice el Salmo 103:1

“Bendeciré señor con toda mi alma”

DHH. El efecto de la palabra de vida empieza cuando empiezas a bendecir, pues la gratitud produce vida.

BENEFICIOS DE HABLAR BIEN:

sana todas mis enfermedades; libra mi vida, me trae satisfacción y multiplicación, tengo misericordia y se manifiestan los milagros

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